Feliz cumpleaños
Mañana celebraremos nuestro Carnaval 2011. El disfraz, la broma, la música, … han sido en estos últimos días una ocasión para la amistad, la ilusión, la cooperación y el conocimiento. Ingredientes necesarios para construir la paz, para vivir en paz y para proporcionar modelos de paz y de vida a estas criaturas que son el objeto de nuestros desvelos (de los padres y madres y del profesorado).
Mientras nosotros andamos con estas cuitas, por los medios y las redes sociales está circulando un vídeo espeluznante que nos muestra cómo es la realidad de otros niños, tan inocentes y merecedores de protección como los nuestros, pero que han nacido en otro paisaje lejano y desolador. Y es que, igual que la paz se mama desde la infancia, la guerra también se pega a la piel y al alma desde las edades más tiernas.
Mañana, mientras disfrutemos del desfile desearemos estar generando una corriente que algún día se transforme en huracanes de cambio y esperanza que barran la desesperación.
» La violencia engendra violencia» Gandhi
P.C.
Al intentar cumplir su misión, los padres dudan, eso es seguro. Resulta complicado decidir cuándo conviene transigir y cuándo conviene la disciplina. Educar a los hijos no es un juego, son los hijos los que están en juego. El emperador romano Marco Aurelio, a pesar de su gran entereza, sufrió mucho por no poder enderezar a su hijo. Cómodo fue el único varón superviviente y sucesor de Marco Aurelio. Ya desde pequeño demostró un carácter difícil. Los historiadores hablan de su afición temprana por los insultos. Según cuentan, Cómodo tuvo un acceso de furia a los once años, en el cual ordenó arrojar al horno al encargado de unos baños por haber dejado enfriarse el agua. Los esclavos que debían ejecutar la orden fingieron obedecerle, pero quemaron una piel de oveja. Marco Aurelio intentó que cambiara a tiempo, dándole lecciones él mismo y buscándole los mejores maestros disponibles. Pero las ausencias del emperador eran largas y Cómodo se volvía cada vez más propenso a las rabietas y el descontrol. Marco Aurelio confesaba con pesar que Cómodo ignoraba los límites porque era su hijo y lo tenía todo. Dejó constancia en las Meditaciones, su diario. De madrugada y abatido, escribía sobre su obsesionante problema: «Si tiene un desliz, instrúyele cariñosamente y procura indicarle su negligencia. Pero si no lo consigues, recrimínate a ti mismo, o ni siquiera a ti mismo». Hoy se podría tener la impresión de que en el pasado la paternidad era un triunfal ejercicio de poder, pero como ahora, las voces antiguas hablan de ansiedad, vacilaciones y desaciertos.

Por lo que somos, lo que aspiramos a ser y lo que queremos que sean nuestros peques:
PERSONAS LIBRES, RESPONSABLES, SABIAS y DIGNAS inspiradas en las figuras de otras que lo fueron antes.
¡FELIZ AÑO 2011! ¡FELIZ FUTURO!
¿Quién es?

¿Dónde está?
¿Qué hace aquí???????
Por eso no está de más que, con creencias religiosas o sin ellas, revivamos el espíritu de aquella fiesta iniciática que aludía a la muerte de la naturaleza, preparando el ánimo para el largo y oscuro invierno, con la esperanza de que después llegaría el renacer y la primavera; para entonces ya prepararían otros festejos más alegres y luminosos…
Y si queréis contar historias de miedo a los peques podemos recurrir también a nuestra propia tradición aragonesa con cuentos como el de La cabra montesina o el realmente terrorífico (doy fe desde mis recuerdos infantiles) de MARIETA.
P.C.

Educar debe de ser una cosa parecida a espabilar a los niños y frenar a los adolescentes. Justo lo contrario de lo que hacemos: no es extraño ver niños de cuatro años con cochecito y chupete hablando por el móvil, ni tampoco lo es ver algunos de catorce sin hora de volver a casa.
Lo hemos llamado sobreprotección, pero es la desprotección más absoluta: el niño llega al insti sin haber ido a comprar una triste barra de pan, justo cuando un amigo ya se ha pasado a la coca.
Carles Capdevila / Periodista (Avui, 25 de octubre 2009)
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Es una costumbre muy interesante la de poner nombre a las calles de las ciudades. Para bien o para mal, la elección nos da idea de los valores que priman en nuestra sociedad y, a la larga o a la corta, siempre es un ejercicio didáctico pues llega el día en que nos tropezamos en algún texto con el nombre de aquel personaje que estamos cansados de ver en nuestras rutas cotidianas y vivimos como un descubrimiento que alguien tan próximo y familiar resulte ser un prohombre o un villano, una mujer valerosa, una artista, un héroe o una víctima, … A veces, la historia impone cambios en los nombres, cuando éstos llevan tal lastre ideológico que resulta insoportable o incluso están manchados de sangre. La buena noticia sucede cuando el rótulo que cae es el de un guerrero para ser sustituido por el de una maestra. Abajo las armas, arriba la educación.
Desde hace unos días el nombre de María Sánchez Arbós, mira directamente al colegio Lucien Briet, en el corazón del barrio zaragozano del Picarral. Será sin duda, una buena inspiración para todos cuantos queremos guiarnos por su práctica educativa, fundamentada en los ideales de renovación cultural, social y pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza.
Bienvenida al barrio, maestra.