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Categoría: bitacora

Cosas que no cambian

Cosas que no cambian


 

Hay cosas que no cambian nunca. Saltar a la comba ha sido y sigue siendo un ejercicio saludable, divertido y colaborativo a la vez que competitivo en todas las épocas. Tradicionalmente se ha considerado un juego de niñas pero,  al poco de aparecer una comba en el recreo, pronto lo hacen también dos o tres o más chicos que se animan a jugar con las niñas que dirigen el asunto. Esto sigue pasando hoy en día en el colegio, donde además nos hemos propuesto potenciar este tipo de juegos tradicionales que tantos aspectos positivos encierran. Siempre el salto de la comba ha venido acompañado y acompasado por canciones infantiles. Recuerdo varias, por ejemplo, una de las más inocentemente ñoñas: Una paloma blanca / que del cielo bajó/ con las alas doradas / y en el pico una flor. / De la flor, una rosa / de la rosa, un clavel/ del clavel, una niña/ llamadita Isabel. /Isabelita me llamo yo / y soy hija de un labrador / cuando voy y vengo al campo / no le tengo miedo al sol.

 

Ahora también se canta mientras se salta. Hace unos días se podía escuchar lo que cantaban un grupo de niñas de 1º (6 y 7 años). Era algo así: Vestida, desnuda / en bragas o en bikini / ¿Cuán- tos no-vios ten-dré yo? 1, 2, 3 …

 

Hay cosas que sí que cambian …

 

 

 

LA ESCUELA DEL DERECHO

LA ESCUELA DEL DERECHO


            En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse. Las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrarse por los caminos. El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo. Sus maestros calumnian la naturaleza: la injusticia, dicen, es la ley natural. Para explicar el éxito de sus negocios, John D. Rockefeller solía decir que la naturaleza recompensa a los más aptos y castiga a los inútiles. 
 Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos
El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo”

Eduardo Galeano. Patas arriba. La escuela del mundo al revés

Desgraciadamente este mundo al revés es el que domina en la actualidad, o por lo menos, es el más visible. Hoy, cuando los niños y niñas tienen muchos medios y oportunidades para adquirir conocimientos e información, cuando la escuela ha perdido relevancia en ese sentido, cobra más importancia su función como lugar de socialización, donde aprendemos valores de convivencia de la única manera posible: CONVIVIENDO, compartiendo espacios, proyectos y juegos con los demás, con los iguales y con los  diferentes,  para aprender a reconocernos y a respetarnos, el camino para que las generaciones futuras hagan que el mundo al derecho se imponga sobre tanta sinrazón. Éste el principal objetivo que comparte el profesorado y personal de este centro, pero para ir avanzando, para levantar UNA ESCUELA DEL DERECHO necesitamos también  que las familias colaboréis con confianza y generosidad porque “para educar a un niño hace falta toda la tribu”.

                                                La Dirección del CEIP Lucien Briet

                                                                                             Las buenas personas son el futuro de un país.
                                                                                             Ser una buena persona debería aprenderse
                                                                                                    como asignatura escolar.
                                                                             
                                                                                   Magdalena Lasala. Heraldo de Aragón, 28/enero/2012    

Cuento

Cuento


Hace mucho, mucho tiempo cuando yo era muy pequeña oía a los mayores decir cosas enormemente extrañas y enigmáticas. Cosas como “quien bien te quiere, te hará llorar”, “los niños hablan cuando las gallinas mean”, “ssshhhh, las paredes oyen”

Ahora que soy muy mayor, he ido desentrañando algunos de estos misterios. Por ejemplo, sé que a veces una regañina o un NO a tiempo ayudan a que un niño aprenda que no siempre va a poder hacer todo lo que le apetezca y que eso le enseñará a ser más feliz. También he descubierto que las gallinas no mean nunca así que, aunque es verdad que a veces los niños tienen que saber esperar y estar calladitos, a mi edad me sigue pareciendo terriblemente exagerada e injusta esa pretensión de tenerlos siempre con la boca cerrada. En cuanto a lo de que las paredes oyen, los mayores se quedaban muy cortos porque yo puedo afirmar que … ¡también hablan!. Y es más, si son paredes de un colegio que incluso …¡están vivas!.

Esto último lo he descubierto esta misma tarde, cuando todo el mundo se ha marchado en busca de un largo puente festivo y el colegio se ha quedado vacío. Yo también me disponía a hacer lo mismo cuando de algún lugar de lo que parecía un silencioso pasillo solitario  llegaba una canción que decía algo así como «I’m a poor lonesome cowboy” y ha sido entonces cuando he visto cómo, más rápido que su propia sombra, de una pared salía un vaquero a lomos del caballo más listo del mundo. No he podido preguntarles nada porque han pasado a mi lado como una exhalación huyendo de la persecución de cuatro malvados bigotudos de nariz bulbosa y mirada odiosa.

No me había repuesto de la sorpresa cuando me ha tirado del jersey una niña rusa con piruleta que me hablaba pizpireta pero a la que me ha sido imposible atender porque un ejército multicolor avanzaba con sigilo a ambos lados del pasillo; a su paso se oía el susurro de contraseñas poéticas que de los muros brotaban y por el aire flotaban. En lo más alto miles de grullas volaban, las mismas que hace algún día transformaron  papeles viejos en buenos y bellos deseos. Siguiendo al batallón de poemas, lazos y lemas  he visto cómo llegaban  hasta el recreo de los niños más pequeños para fundirse en abrazos que formaban un nuevo gran lazo hermano. Estando ya convencida de que la calma volvía, me he topado con un coro navideño que desde un cristal seguía a un esqueleto pequeño, muy cabezón y  famélico que hablaba en un francés académico. Pero esto no ha sido todo, pues por una puerta amarilla de su clase se salía  un pingüino resabido que quería ser mi amigo. Tras esquivarle la charla, tratando de allí alejarme y con su fiesta dejarles, a la puerta de salida he dispuesto encaminarme no sin antes  atender a unos peluches alegres que hasta allí habían llevado unos generosos niños que de ellos se desprenden para que con otros jueguen. Cuando por fin a la puerta he conseguido llegar, me he encontrado allí sentado a un señor más bien mayor, de semblante bonachón que este consejo me ha dado: “ni se te ocurra contar lo que aquí viste esta tarde si no quieres que de loca, de rara o de diferente, te considere la gente”

 

P.C.

Iniciativas para el éxito escolar

Iniciativas para el éxito escolar


Transcripción íntegra de la noticia publicada en el periódico La Verdad de Murcia.

laverdad.es

Ser padres es una tarea ardua. Pero ser padres de estudiantes adolescentes, aún más. Esto es lo que deben de haber pensado los docentes de un instituto de Alicante, que han tenido la feliz idea de proponer a los progenitores de sus alumnos firmar un ‘contrato’ por el que se comprometen a seguir de cerca la educación de sus hijos.
La directora del IES Antonio Navarro Santafé de Villena, Ángeles Corella, explica que se trata de una carta compromiso -sin carácter punitivo-, que es una entre otra serie de medidas que se han puesto en funcionamiento este año y que responden al objetivo de aunar esfuerzos y buscar puntos en común entre los tres sectores que intervienen en la educación: padres, profesores y alumnos. Al fin y al cabo, es un «decálogo que es el abecé de la educación».
Los puntos a los que se han comprometido los padres de los cerca de 900 alumnos del centro, es decir, todos sin excepcion, son los siquientes:
– Revisar diariamente las tareas que debe hacer para casa mi hijo/a.
– Establecer un horario de estudio para mi hijo/a y asegurarme de su cumplimiento.
– Acudir a las reuniones previstas, tanto con los profesores de cada materia como con el tutor.
– Contrastar con el profesorado, en caso de necesidad, la información que llega a través de mi hijo/a.
– Hacerle cumplir las normas de convivencia y disciplina.
– Colaborar con el profesorado del centro para que mi hijo/a respete la figura del profesor.
– Fomentar en mi hijo el trabajo y el esfuerzo diario.
– Ajustar las recompensas que doy a mi hijo/a con el trabajo que haya realizado.
– Sugerir cualquier mejora que consideremos beneficiosa para nuestros hijos e hijas así como para el funcionamiento del centro.
– Consultar, compartir, sugerir y supervisar la labor del equipo directivo, como medida de acercamiento entre el centro y nuestra familia.
Corella hace hincapié en que son cosas básicas y que en ningún momento están obligando a los padres a sentarse con sus hijos a hacer los deberes. Por eso se mostrado muy sorprendida porque esta iniciativa esté siendo «noticia» y la «repercusión» que está teniendo, también en otros centros, que les han pedido colaboración. Por esta razón han colgado en su web el documento, con la petición, eso sí, de que se hagan eco de los resultados.
Contrato a tres bandas

Pero el contrato no se queda solo en los padres. También los profesores y hasta los alumnos han tenido que firmar sendos papeles. Los jóvenes rubrican un texto conjunto en el que se comprometen a hacer los deberes, atender en clase, respetar el material y a sus compañeros y docentes, o llevar los exámenes a casa para que los revisen sus padres.
Los profesores, por su parte, se responsabilizan a entregar a los padres al principio de cada evaluación toda la informacion de lo que sus hijos van a hacer en las clases, darles pautas para hacer los deberes, para cumplir horarios y ayudarles en lo posible, así como están obligados a hacerse autocrítica de lo programado, de su relación con los alumnos, etc.
La directora de este «tranquilo» instituto indica que los padres han acogido esta iniciativa muy bien, porque perciben que no están solos, «los profesores ven más implicación y los alumnos no se ven entre dos fuegos, sino que perciben una conexión entre ambas autoridades«.
La eficacia de esta medida podrá saberse en Navidades, tras la primera evaluación, aunque los resultados definitivos se conocerán a final de curso. Corella defiende que en el actual sistema de educación habría que cambiar de mentalidad y en lugar de centrarse tanto en el fracaso escolar, tratar de fomentar el éxito. La directora deja caer una solapada crítica: «Pese al sistema, la educación tiene mucho que decir». Ahí queda eso.

Educación, suavidad y rigidez

Educación, suavidad y rigidez


 

Ya hemos citado en alguna ocasión la columna de Irene Vallejo en la contraportada del Heraldo de Aragón. Ayer, lunes cinco de septiembre de 2011, su columna reflexionaba sobre la rigidez y la flexibilidad como una actitud en la vida. Al inicio de este nuevo curso escolar, nos parece muy oportuna esta opinión que  transcribimos:

SER SUAVE

 

«En la vida, nada tan cotidiano como la sorpresa. La realidad nos desconcierta con mucha frecuencia. Pese a nuestra pasión por planificar  y calcular, lo previsible sucede rara vez y, cuando lo hace, suele tener consecuencias inesperadas. Lo sabemos y sin embargo mantenemos un pulso obstinado para que todo ocurra según los planes que hemos ideado de antemano y para conseguir dibujarle los contornos al futuro. Sin embargo, de acuerdo con el pensamiento oriental, éste es un combate mal planteado y casi siempre terminará en derrota. La eficacia no es cuestión de imponerse sino de adaptarse. El maestro chino Lao Tse solía decir que la realidad no es rígida, sino fluida, y para parecerse a ella hay que ser suave. Según él, los hombres nacen blandos, pero muertos son rígidos y duros. También las plantas nacen flexibles y tiernas pero muertas son quebradizas y secas. Por eso, afirmaba, quien sea rígido será un discípulo de la muerte y quien en cambio sea suave y cimbreante será un discípulo de la vida. Pues lo duro y rígido siempre acaba por quebrarse mientras que lo suave y flexible prevalece. El pensamiento chino tradicional aconsejaba no ser intransigente y sacar el mejor partido de las situaciones. Habría que vivir igual que se danza, en la misma fusión con las circunstancias que el bailarín con la música y siendo uno mismo sin perder el compás. El sabio es un estratega que vence gracias a que, amoldándose, evita la batalla  y sus victorias son tan sigilosas, tan rítmicas que nadie se da cuenta. Para una persona suave, el mejor triunfo es el que no se nota.«

 


Bourgeons

Bourgeons


La Sala Multiusos de nuestro colegio se llama desde el mes de abril SALA BOURGEONS. En el marco de las IV Jornadas de Abril «Une école pour tous» se convocó un concurso* de redacción a tal objeto y un jurado eligió la propuesta realizada por  Alba Soler, alumna de 3º de E. Infantil. Quizá pueda parecer un nombre «extraño» pero el Jurado decidió que la redacción explicaba acertadamente lo apropiado de la propuesta y que la presentación  de la misma cumplía con creces las bases de la convocatoria que animaban a un trabajo «familiar» en el que también se hiciera explícita la participación del niño y niña en  medida proporcional a su edad.

Bourgeons es una palabra francesa que significa BROTES y, para explicar el porqué de este nombre, incluimos unos párrafos de la redacción presentada:

 

«La Sala Multiusos es un lugar de encuentro por la que  pasan todos los alumnos del colegio, además de los profesores y, en algún momento, los padres de alumnos. En ella tienen lugar numerosas y diferentes actividades del colegio; como su propio nombre indica. Por las peculiaridades que la definen merece que lleve un nombre que conjugue con todas ellas, y bien podría ser BOURGEONS/Brotes. Porque infinitos brotes aparecen a lo largo de nuestra existencia en este terreno de la enseñanza y el conocimiento que nos ocupa: brotes de aprendizaje, brotes de educación, brotes de responsabilidad, brotes de inspiración, brotes de alegría, brotes de solidaridad, brotes de valores, brotes de originalidad, brotes de aliento, brotes ideológicos, brotes de proyección, brotes de amistad, brotes de respeto… y, cómo no, brotes de rebeldía, brotes de discusión, brotes de negación… Para unos y otros están preparados los profesores, en quienes concurren infinidad de brotes ya crecidos, maduros y encauzados con la disciplina del conocimiento y la educación para una enseñanza a niños y niñas que día a día irán alzándose hacia un futuro. Sembrar semillas para que, en la sociedad, su cultura y su vida, prosperen brotes que promuevan y proyecten aquellos valores de paz y concordia que todas las personas esperamos, para una convivencia basada en el respeto, y que el Proyecto Educativo del Colegio ha definido y tiene como objetivo y meta en ese tiempo en cada niño y cada niña.»

 


 * El concurso era también para el nombre del comedor. El premio fue ex aequo para   Adrián Montesinos de 1º de E. Infantil y Laura Valle de 5º. El nombre elegido resultó de la combinación de sendas propuestas y, en consecuencia, el comedor de nuestro colegio se llama Minchador Bon Appétit.